Tabacos, puros, habanos?

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Hace unos años atrás con un amigo comenzamos a fumar puros, solo por curiosidad; al principio comprábamos unos de sabores que la verdad eran bastante buenos, sobre todo el de cereza, pero investigando un poco acerca de esto nos dimos cuenta que nadie que sepa algo acerca de puros fumaria eso. Luego de informarnos mas del asunto descubrimos un maravilloso mundo que todo gourmet debería conocer, muchos lo verán como un vicio pero yo particularmente no lo llamaría así, más bien lo llamaría un ritual, y como tal lleva una serie de pasos que vale la pena conocer. Aquí les dejo un resumen de los pasos que hay que seguir antes de fumar puros.

En todo ritual se observa  un acto de profunda concentración y respeto, es un instante de introspección que otorga una conexión  intima y verdadera con todo lo que nos rodea. Es igual para adentrarse en el rito de fumar, no es un acto compulsivo, es un acto de celebración que requiere un ánimo distendido y tiempo disponible. Los fumadores de tabacos premium se entregan a la profundidad de este ritual sin prisas y disfrutan de sus distintos momentos.

Elección 
El mejor hallazgo sería encontrar un buen proveedor antes que un buen cigarro en una ocasión determinada. Puede identificarlo porque siempre tendrá disposición y tiempo para asesorarlo


Para decidirse entre algunas marcas, puede elegir una formato en particular y probar su sabor en diferentes marcas. El sabor de un cigarro se hace más intenso mientras se sigue fumando, y su fortaleza se percibe más nítidamente cuando ya se encuentra a la mitad de la fumada, pudiendo considerar el tiempo que dispone para seleccionar el largo y el calibre del cigarro que va a probar. Los cigarros de calibre grueso arden lentamente y pueden ser más suaves que los  más delgados que arden algo más rápido.


Corte
El tamaño del corte que realice afectará el sabor, la combustión y tiraje del cigarro; un corte demasiado pequeño reduce el tiro y produce una concentración excesiva de nicotina; si es demasiado grande, la bocanada resultará muy caliente y combustionará demasiado rápidamente.

Entre los aficionados el mejor corte es algo más pequeño que el diámetro total del puro.Si bien el corte debe realizarse con determinación, no puede ser brusco ya que puede dañarse la perilla que envuelve la cabeza del puro y se hará imposible fumarlo si ésta se desenvuelve, aunque ello solo sucede si se sobrepasa la línea, marcadamente visible, que mantiene la perilla unida a la capa.

Encendido

La fase que requiere más profunda concentración en el ritual del puro, es la de encenderlo. En el instante que media entre encender la llama y tomar la primera calada se revela el arte y la elegancia de los fumadores. De ello depende que resulte una experiencia deleitante o un verdadero despropósito.
Los aficionados disfrutan inmensamente de esta ceremonia tomando el puro con delicadeza y colocándolo horizontalmente a una distancia de medio centímetro por encima de la llama, sin tocar de pleno el pie del cigarro, de lo contrario carbonizará y un sabor desagradable permanecerá durante toda la fumada. No colocan el puro en sus bocas sino que lo sostienen y lo giran en su totalidad para formar un anillo de brasa y lo soplan suavemente para que se forme un aro de ceniza perfecto. Acercando el puro a la boca efectúan ligeras bocanadas mientras continúan rotándolo hasta que encienda de modo uniforme, esto evita que se forme el efecto túnel, en el que un lado arde más deprisa que otro.
Esta cuidadosa atención al encender un puro posibilitará que el resto de la fumada los sumerja en una gratificante e intensa sensación de placer.


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